lunes, 3 de junio de 2019

¿El petróleo amigo o enemigo?


La Petrocracia

A finales del siglo XIX y la aparición del automóvil como medio de transporte eficiente, resistente y manipulable el boom comenzó el ascenso del petróleo.
Las economías emergentes voltearon a ver esta materia prima como un medio fiable, sustentable para promover el incentivo para un flujo de capital que beneficiara directamente a su región productivo sin comprometer sus inversiones.
Las doctrinas, conjeturando, asumieron que los derivados del petróleo movería el mundo comercial de la o las nuevas eras, pero poco o nada previeron el impacto medioambiental o de su entorno, como rara vez se hace.
En tan solo 150 años o menos las consecuencias comenzaron a ser evidentes y visibles.  Como en todo proceso industrializado, además de derogar la manufactura el costo del propio  fue acercándolos a un declive, potencialmente irreversible.




Angulo Histórico.

Si bien la idea vaga de la existencia del petróleo ya era conocida incluso antes de la Grecia clásica, su forma actual debió esperar más tiempo para llegar a su auge. A mediados del siglo XIX con la demanda del carbón por sus múltiples usos, la sobreexplotación de las minas de este recurso natural llevo a la investigación masiva de vetas en muchas regiones.
Un químico inglés observo un escurrimiento de un líquido espeso, oscuro parecido a la brea. Dado a su capacidad de combustión le dio el uso como aceite para las lámparas usadas en las propias minas. Un buen y bastante negocio recién comenzaba.
No fue hasta que un geólogo canadiense invento un método de refinamiento a base de carbón bitumen con dicho líquido que obtuvo queroseno. Danto así por inventado el percusor para los combustibles de combustión internar y sus derivados como el diesel y turbosina.
Lo que no supuso jamás es el inherente e inevitable proceso degenerativo para todo aquello que se superponía alrededor de su invención. Tanto solo, al igual que en la revolución industrial, unos cuantos años después de la comercialización de dichos combustibles  se percibirían algunas alteraciones a entorno natural y una definitiva alteración a todos los seres vivos en el. Eso tan solo desde que el proceso de refinamiento del crudo se mejoró.


Consecuencias.

Si bien el petróleo y sus derivados son un gran aliciente para el progreso, sosteniendo la movilidad mundial y gran medida la economía de muchos países, el costo que se está pagando es demasiado alto. Anualmente las emisiones de gases que afectan las diferentes capas atmosféricas van, paulatinamente, deteriorando la calidad, no solo para los humanos sino para todos los organismos vivos. El delicado, complicado e importantísimo equilibrio entre especies, animales, vegetales y microbacterianas están menguando dramáticamente. ­­­De forma tal que actualmente estamos experimentado nuevas amenazas no solo para el hombre sino para todo tipo de forma de vida. Tener acceso a la movilidad también se ve reflejado en la explosión demográfica que ha estallado en gran medida por el fácil y pronto acceso a los combustibles y sus derivados sin tomar en cuenta los demás productos mismos que se generan a raíz del petróleo. Si bien, junto con la potenciación de esta materia incentivado por las guerras quienes son los principales consumidores del mismo, el uso del petróleo ha marcado la vida de la era moderna y ahora la postmoderna.
El progreso no debe significar sacrificar a terceros y menos en medio en el que no desarrollamos y vivimos.


Propuesta.

Además de concientizar el uso desmedido del petróleo y sus derivados, hacer la transición definitiva a otras fuentes energéticas que sostengan la movilidad y la combustión interna, como las renovables, amigables con el ambiente y que no comprometan a ningún ser vivo ni su entorno.
En la actualidad, los avances científicos no están proponiendo, sino es que hasta demandando, alternar lo viable en cuanto al uso de los energéticos. Son pocas las sociedades que en realidad están haciendo los propio para revertir el daño ahora ya hecho. Es la unión más que la necesidad de preservar nuestro entorno lo que nos acercará más a dar un “regrés” a lo ya deteriorado.
Vamos pues a ser la generación que frene el cambio climatológico y dejemos de depender del petróleo.

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